Porque abandonar la citada comisión de investigación, “exigida” por él, utilizando como coartada el “mal ambiente” que había en la misma, o las filtraciones a medios de comunicación cuando lo que allí existía era un pacto de confidencialidad, o asegurar que “va a estudiar la posibilidad de presentarse como acusación particular en el Juzgado de Mataró” (sic) no son más que excusas de muy poca entidad y alguna de ellas de nula credibilidad como la última. En realidad el problema de Torró es que después de haber ensuciado hasta el hartazgo la dignidad del Ayuntamiento de Gandia y de las personas que lo gobernaban hace casi cuatro años (PSOE Y Bloc) cuando se produjeron las adjudicaciones que han sido motivo de sus denuncias y calumnias (las mismas que ahora niega haber proferido) lo bien cierto es que, dándose cuenta de que no podía probar ninguna de ellas, ha buscado un elemento, cualquiera, que pudiera servirle como detonante para salvar la cara, propósito que difícilmente haya conseguido. La comisión, al fin y al cabo, ya había demostrado en Portavoces que no existía ninguna irregularidad en ningún punto administrativo, pese a lo cual el empecinado portavoz del PP volvió a las andadas exigiendo la investigación como manera de continuar huyenmdo hacia adelante. Le dieron el gusto, y lo primero que hizo fue no asistir a la comisión, desaparecer de Gandia durante una semana casi, y presentarse a la segunda reunión para desautorizar a Javier Reig, miembro de su partido, en los acuerdos alcanzados en su ausencia. Perdido por perdido, arbitra una salida, la más deshonrosa posible para él y sus propios compañeros con tal de que no se conozca la verdad como hubiersa sido de esperar si continuaba la comisión hasta cumplir su cometido. Ahora bien, tampoco parece ser ajena a la espantada de Torró la convicción existente en su propio partido de que el camino iniciado por aquel no llevaba a ninguna parte. Las críticas internas le han llovido desde Valencia e, inclusive, de su propio grupo municipal que le instaron a buscar una salida al embrollo en el que se había metido. Así las cosas, lo mejor que podría suceder, ante la falta de respeto a la ciudadanía demostrada por Torró, es que la Comisión Especial continue su trabajo hasta el final, con presencia del defensor del Ciudadano y de la Presidenta de la Federación de Asociaciones de Vecinos, para dar cuenta, sea lo que sea, de lo que ha pasado.
|